El ya no vive en el mundo real, pues, el desamor, las llagas y un poco de melancolía lo han hecho perder la razón, ahora, solo vive en un aburrido mundo de sueños, donde el lienzo es un árido desierto, sin un amor, sin sombra, sin noches templadas, solo lo acompaña, como siempre, una luna roja.