… la habitación se engrandecía, no me quedo de otra que aceptarme miniatura, las paredes eran mas rojas de lo acostumbrado, incluso parecían derramar toda aquella pus que había dentro de mi y necesitaba sacar, ya no aguantaba, todo mi cuerpo se hacía muy pesado, en mi cabeza solo se escuchaban reclamos, regaños, preguntas absurdas, se sentía la presión de todo mundo no preguntando como me sentía, sino recordando que la vida olía a pestilencia en estos momentos, me mandaban mensajes haciendo reclamos de problemas imaginarios provenientes de la inseguridad cosechada por otros u otras. Instantes después de pensar todo eso, mi vista se desenfocaba, solo alcanzaba a ver con muy poca nitidez un frasco de vidrio, mire la descripción del contenido y para suavizar todo acomode las letras para que dijeran “alivio”: 400gr.

Cuando escupí toda la pus, las depresiones, los reclamos y las exigencias, mis ojos hundidos veían mejor aunque se sentían un poco agotados por esa luz blanca que apuntaba directamente a mi cara, la palabra “alivio” se había convertido en “fallido” y todo el plan improvisado había fracasado.