… después de desprenderme de la realidad y entregarle mi perspectiva emocional, comenzó a resquebrajarme lentamente, convirtiendo sus ojos en los de un demonio, transformando sus manos en garras, deshaciendo mi cuerpo como un buitre prepara y saborea su ultimo bocado animal. Ya no podía hacer nada, el daño estaba hecho, yo me quede en estado de coma y todo iba en declive a su fin.