Mucha gente ha hablado de cerrar círculos, de tener es última llamada, ese último Café, de tener ese último polvo con la mujer (o el hombre) que no puedes olvidar. Yo siempre pensé que eso era una especie de leyenda social, algo que las masas habían inventado para justificar ciertos actos ilógicos o para tener tema de conversación, pero realmente es cierto y es sano cerrar círculos.

Cuando cierras un circulo, no cambias de etapa, no es el pretexto para ver a esa persona que no puedes olvidar; cerrar un circulo es descargar todas esas palabras y emociones que te pesan en la espalda, deshacerte de todas esas cosas que no te dejan dormir y te hacen caminar mas lento por andar arrastrando un costal pesado; cerrar círculos te puede dar el valor de decir muchas cosas que te callaste y por no tener el valor de decirlas antes, te sientes incomprendido, sientes que no te escucharon y sientes que te falto un último esfuerzo para alcanzar la cima de tu objetivo.

Por otra parte, no debes cerrar círculos en cada ocasión que puedas y con la misma persona, parte de cerrar el circulo es olvidar-seguir o recordar-continuar, repetir el mismo proceso muchas veces te puede dañar emocionalmente más de lo que ya te sentías, es importante aprender a desprenderte de las cosas, las personas y los hechos que te mantienen estátic@, esas cosas aunque no lo sientas te hacen mas lenta tu vida, te aleja de los nuevos cambios y las nuevas personas que, entre todas las que conoces, alguna puede ser tu nuevo circulo continuo.