…haciendo un poco de labor de recuerdo, esta hoja la escribí a los 25 años, inspirado en la vida de alguien mas, decidí que quería recorrer un camino similar al suyo pero en mis pies.
Quiero dejar un legado a la vida, de una persona sencilla, con pequeñas aspiraciones de popularidad, éxito reflejado en mí y en los que me rodean. Quiero dejar de ser perseguido por las inconformidades, quiero llegar al punto exacto en que lo material, lo espiritual, lo terrenal, lo superficial y todo aquello que influye en mi vida se encuentre en el punto adecuado del balance universal, quiero dejar de ser perseguido por mis miedos, por las discusiones a ningún lugar, que el café de la taza roja sea recordado como los mejores momentos de mi vida y la base de mi satisfacción personal.
Al leer esto después de unos años me gustaría dormir en un ataúd negro, neutral, me gustaría despedirme con “Wish you were here” como voz en off de mi despedida. Me gustaría que mi partida fuera como la de un hombre gigante, no por la fama ni por el dinero, mejor que sea recordado por ser esa persona que siempre estuvo ahí en aquel lapso de tu vida en que las cosas mejoraron su perspectiva, que ese hombre era gigante por que dejo algo en tu camino, dejó un bastón, unas palabras, un hombro, un suspiro, una lagrima, un abrazo, que dejó algo para salvar tu momento de crisis y pudieras volver a sonreír.
Al ver el ataúd no me gustaría sentir la tristeza en mi partida, quisiera escuchar todos aquellos pensamientos positivos de la gente que acompaña mis últimos pasos, quisiera escuchar a lo lejos que fui un gran padre, un gran amigo, un gran tío, un gran esposo, un buen hombre.