… cuando abrí aquel baúl viejo y despintado descubrí que los recuerdos no habían desaparecido, una de mis últimas peticiones antes de partir, había sido que todos aquellos pergaminos y letras de amor falso debían ser enviadas a los campos de desechos, pero no fue así. El baúl estaba lleno de recuerdos que cambiaron ciertos aspectos de mi vida y de la forma en que quiero a la gente, la forma en que busco y hace mucho no encuentro a aquella persona que le gustaría pasar el resto de su vida en la mía, lo único que me quedo por hacer fue vaciar aquel baúl y derramar los recuerdos en la flama que permanecía medio viva en los pasillos del bosque.
Después de aquel rito improvisado, me conecte a la estación para saber que había en el exterior de nuevo, no encontré mucho, la gente estaba ocupada en fiestas y comidas familiares así que solo me quedo hacer cara de decepción y guardarme la envidia que estaba a punto de salir por que ella no estaba su estación y mis palabras ya no llegaron a sus ojos, solo a la esquina de mi vieja habitación solitaria.